CAPÍTULO 34. Un filo bajo la capa de ternura
CAPÍTULO 34. Un filo bajo la capa de ternura
El gesto fue rápido y furioso, ¡literalmente! Y la bofetada que hizo que Henry se llevara una mano al rostro, con los ojos desorbitados por el impacto aunque, extrañamente, ese impacto no estaba particularmente plagado de sorpresa. Su mirada se cruzó con la de Julie Ann, que venía llena de indignación hasta que de repente retrocedió, balbuceando como si la golpeada fuera ella.
—No puedes… no puedes… hablarme así, Henry, yo… yo soy la madre de tu hijo