CAPITULO 44. Un pelotón de fusilamiento
CAPITULO 44. Un pelotón de fusilamiento
Henry respiró hondo y miró a Rebecca con intensidad. Sentía el pulso de la sangre en los oídos pero sabía que cada palabra contaba, que ella lo evaluaba mientras hablaba, y que no podía dejar que saliera por aquella puerta con un adiós que sería para siempre.
—Rebecca —Henry pasó saliva y se encomendó a todos sus ancestros… al menos a los más inteligentes—, ya sé que compraste mi producto. Son quince millones que tienes estancados, pero no tiene por qué s