El segundero del collar de media luna latía en el pecho de Alaric como un segundo corazón. 54:12... 54:11... Cada segundo que pasaba era un fragmento de su vida consumiéndose.
A su alrededor, el mundo se había transformado en un infarto etéreo.
La isla flotante creada por la explosión del alma de Chloe no era tierra común; estaba formada por los fragmentos de los recuerdos más oscuros de Alaric, flotando sobre un océano ahora cubierto por la sombra gigantesca de Malakor.
Alaric permanecía sol