El aire alrededor del Templo de la Luna Negra parecía arder. Vientos fuertes cargados de polvo cósmico azotaban los restos de los pilares de obsidiana que aún se mantenían en pie.
En el cielo, el ojo gigante de Malakor Prime parpadeaba, emitiendo ondas gravitacionales que aplastaban todo a su paso. Sin embargo, para Aria, todo aquel paisaje apocalíptico parecía lejos comparado con la escena que tenía frente a ella.
Alaric, su esposo, el Rey Alfa que alguna vez fue poderoso y temido, yacía ahor