Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
Sus palabras tocaron mi alma. Era un sentimiento que tal vez siempre había sido mío, pero que había estado latente, esperando ese momento para brotar como un torrente indomable. Lo miré a los ojos dorados que parecían pronunciar todas las promesas que nunca nadie me había hecho antes, y asentí.
—Kieran… ya soy tuya —afirmé en un susurro—. Pero tengo miedo, por favor, cuídame. &nb






