406. ESTOY CANSADO DE VIVIR LO MISMO
FENRIS:
Caminé despacio hacia el camarote donde me esperaba Clara; no quería volver a explicar lo que me parecía más una ilusión que una realidad. La puerta estaba entreabierta, la empujé suavemente y ahí estaba ella, dormida tranquilamente como si no sucediera nada. Me acerqué despacio y me senté en la cama, apartando un rizo de cabello de su hermoso rostro.
Ella, al sentirme, abrió los ojos y me sonrió. Luego, para mi asombro, no me preguntó nada. Solo tiró de mí, haciendo que me acostara a