372. EL CAOS
KIERAN:
Fenris emitió un gruñido gutural, su cuerpo sacudido por espasmos incontrolables. Su piel parecía arder, y de su boca salía un hilillo de sangre que caía al suelo en lentas gotas, teñidas de un oscuro carmesí. Mis ojos buscaban respuestas en Marcus, el brujo, quien permanecía estoico, concentrado, manteniendo las ondas de energía que rodeaban a mi beta con ambas manos extendidas.
—Es un ser oscuro —fue lo único que alcanzó a decir Marcus, mientras las líneas de energía destellaban en