Mundo ficciónIniciar sesiónCLARIS:
Habíamos recorrido todo el hermoso orfanato. Era un imponente edificio que contaba con todas las comodidades y más. Las habitaciones no eran compartidas; cada niño tenía la suya, y los hermanos ocupaban unas más amplias juntos. Lo mejor de todo era que cada una estaba decorada según sus gustos.
—Vaya, esto es fantástico —exclamó Clara emocionada—. ¿Se fijaron que hay un pabellón para ca





