247. UNA NUEVA REALIDAD
KAESAR:
Le había cedido el control a mi lobo Kian para que amara también a la humana Claris, con la esperanza de que él, como la vez anterior, se conectara con ella. Sin embargo, no encontró nada sobrenatural en ella. Al finalizar, por fin nos quedamos dormidos uno al lado del otro.
Los rayos del sol nos despertaron al chocar contra mi piel. Mi casa de cristal estaba completamente iluminada. Me sorprendí de haberme quedado dormido hasta esa hora, ya que siempre me levantaba en la madrugada.