Mundo ficciónIniciar sesiónLÚMINA:
Todavía los albores del amanecer no habían aparecido cuando sentí que me liberaban. Abrí los ojos lentamente, y allí estaba mi Alfa frente a mí, con una gran sonrisa dibujada en el rostro. Irradiaba orgullo y expectativa, una mezcla que me llenó de alivio y renovación.
—Buen trabajo, mi Luna —saludó Atka, tranquilo, recibiéndome como un abrazo cálido dentro de mi mente&md






