148. PORTÁNDOME COMO UNA LUNA
CLARIS:
Había comenzado a familiarizarme con las capacidades de una Loba Lunar Mística, pero eso no eliminaba el miedo abrumador que se apoderaba de mí cada vez que pensaba en mis hijos. Siempre había delegado en los demás, confiando en que ellos los protegerían, en que la manada estaba allí para cuidarlos. Sin embargo, algo había cambiado. Mi instinto maternal se había intensificado de una forma imposible de ignorar; sentía que nadie cuidaría de ellos mejor que yo. Por eso, no podía ni siquier