112. LA NEGACIÓN
CLARIS:
Me quedé mirando a mi alfa sin decir nada de inmediato, no entendía porqué me estaba preguntando eso. Aunque no se me escapó como su expresión cambió, como si le estuvieran enterrando una daga en su pecho.
—¿Y qué se supone que debo hacer? —dije finalmente, bajando la voz—. ¿Convertirme en lo que tú esperas de mí? ¿Pasar cada segundo de mi vida preocupándome por una manada que únicamente te pertenece a ti? —y fue cuando dije algo que lo dejó sin palabras—: ¡No me gusta ser una Loba