—Fui un completo egoísta, te pido perdón —soltó Darío, soltando el asa de su maleta de golpe justo en medio de la sala del departamento que acababan de alquilar—. Soy un estúpido.
Celeste cerró la puerta principal a sus espaldas, dejando sus propias cosas a un lado. Lo miró fijamente, con el ceño fr