Alex se puso de pie finalmente, levantó las manos en un gesto de súplica, tratando de controlar el pánico que le causaba ver a su padre ahí, sabiendo que el estrés podía ser letal para su corazón recién operado.
—Papá, por favor, siéntate —suplicó Alex, acercándose a él rápido—. Te lo voy a explicar