Celeste rodó los ojos, fastidiada por la reacción exagerada.
—No seas paranoico, Darío. Alex no es un idiota.
—No es paranoia. Conozco a los Armand a la perfección, estuve a punto de casarme con uno de ellos, ¿te acuerdas? Son sumamente territoriales, son explosivos y tienen un orgullo que no les ca