Necesito que te ajustes a mi horario de trabajo. No soporto la ineptitud, Ross, espero que lo entiendas. Lo que sucedió hoy no puede volver a suceder; no se te olvide que estás en mis manos; de mí depende si te gradúas o no.
—Estaba furiosa. Quería gritarle, pero no podía, así que apreté mis manos en puños y permanecí en silencio hasta llegar a casa y, cuando el auto estacionó, bajé sin decir adiós, azoté la puerta con toda la fuerza que poseía y caminé, ignorando las dos veces que gritó mi nom