Rodrigo no perdió ni un segundo.
Apenas terminó de escuchar la grabación de Daniel, abrió otra carpeta, llamó a su asistente y pidió tres cosas al mismo tiempo con una calma que a Elena le pareció casi inhumana.
Una constancia de representación legal.
Un borrador de medidas urgentes.
Y una lista de juzgados de guardia.
—Respira —dijo sin dejar de escribir.
Fácil decirlo.
Elena tenía las manos heladas y el corazón en la garganta.
—Dijo que iba a ir con la policía.
Rodrigo alzó la vista.
—Lo más