La hoja seguía sobre la mesa.
“Se solicita que la menor Sofía Castillo sea escuchada directamente por perito...”
Elena no necesitó leer el resto otra vez.
Ya lo había entendido todo en la primera línea.
Daniel no podía cerrar la exposición.
No había logrado torcer a la jueza.
No había podido entrar por la escuela.
Entonces iba por la siguiente puerta.
La voz de Sofía.
—¿Qué pasó ahora? —repitió la niña desde el salón.
Elena levantó la vista.
Sofía estaba sentada dentro de su fortaleza de cojine