—¿Papá tiene otro hijo?
La pregunta de Sofía quedó suspendida en el pasillo.
Pequeña.
Temblorosa.
Imposible.
Elena sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
Daniel también se quedó inmóvil.
Ninguno de los dos respiró durante un segundo.
Luego dos.
Y ese segundo fue suficiente para que Sofía entendiera que algo estaba mal.
Muy mal.
La niña apretó más fuerte el conejo de peluche contra su pecho.
Sus ojos oscuros, idénticos a los de Daniel, buscaron una respuesta primero en su padre.
Después