Daniel está de pie al otro lado del cristal.
A su lado hay un hombre de traje oscuro.
Una carpeta está metida en su axila.
Con una calma medida, que Elena empieza a entender que no es paz, sino amenaza.
No es la calma de alguien que quiere resolver un problema.
Es la calma de alguien que ya ha decidido ir a la guerra.
Durante unos segundos, ninguno de ellos se mueve.
La recepcionista baja la mirada.
La directora, que acaba de acompañar a Elena hasta la puerta de su despacho, sigue su mirada y e