La palabra flota en el aire de la vieja cocina mucho después de que Rodrigo la pronuncie.
Custodia.
No suena como la palabra hija.
No suena como abrazos, fiebres ni dibujos doblados dentro de la pijama.
Suena como un expediente judicial.
Como una firma.
Como una batalla.
Como alguien que intenta convertir el amor de una madre en un argumento legal.
Sofía sigue apoyando la cabeza en el regazo de Elena en el salón.
Su respiración es más regular.
Más calmada.
Pero de vez en cuando se mueve en su s