—¿Qué pasó?
La voz de Rodrigo llegó firme.
Cerca.
Pero Elena seguía mirando la pantalla como si el mensaje pudiera cambiar si lo leía una vez más.
No cambió.
Así que por eso corres a sus brazos.
Si metes a tu abogado en la vida de mi hija, voy a usar esto en el juicio.
La foto seguía ahí.
Ella, de espaldas.
Cruzando la calle hacia Rodrigo.
Tomada desde algún punto cercano.
Demasiado cercano.
Rodrigo tomó el teléfono.
Leyó el mensaje completo.
Luego amplió la imagen.
Su expresión no se rompió.