La tarjeta SD era pequeña.
Ridículamente pequeña.
El tipo de objeto que cabe en la yema de dos dedos.
Y, aun así, cuando Paula la dejó sobre la mesa junto a la libreta gris, Elena sintió que la casa entera se encogía alrededor.
Sofía estaba en el salón.
Sentada en la alfombra.
Con la caja morada abierta entre las piernas.
Sacando una pulsera rota.
Guardando una piedrita.
Contándole algo al conejo en voz baja.
Aún no sabía que, en la mesa del comedor, estaban a punto de abrir otra forma del espa