La mañana llegó con una luz grisácea que se filtraba a través de las cortinas de la mansión, como si el cielo mismo supiera que algo estaba a punto de ocurrir. Me desperté con el cuerpo aún pesado por la noche anterior, con el eco del antojo salado y la mirada de Rocco aún grabada en mi memoria. No sabía si él había notado algo más, pero su silencio durante el desayuno me dijo que mi comentario sobre lo que me comí no había pasado desapercibido.
Bajé las escaleras con paso lento, esperando enco