La promesa de Rocco resonó en mis oídos mucho después de que la puerta de mi habitación se cerrara con un golpe seco. “Esta noche salimos hacia los viñedos, Verónica prepárate.”
Pero yo no podía prepararme. No cuando mi mente seguía dando vueltas alrededor del mensaje de mi padre, del microchip oculto en el reloj y del misterioso pacto de los cuatro socios. ¿Qué carajo había hecho mi padre para meter a Rocco Altamirano en medio de todo esto?
Pasé el resto del rato fingiendo que descansaba, pero