Capítulo 30 – Dos latidos en un solo amor.
POV Martina
Los días se volvieron extrañamente tranquilos, como si el mundo estuviera conteniendo la respiración.
Desde el ataque en mi clínica, nada volvió a sentirse igual. El olor a desinfectante ya no me recordaba a limpieza, sino a esa noche. Cada vez que entraba en mi oficina, podía ver en mi mente la escena: los chocolates en el escritorio, el mareo, la sombra de Adrián acercándose. El mismo lugar que había soñado construir para sanar a otros, casi se convertía en mi tumba. Y, sin embarg