Inna se queda inmóvil frente a la pequeña Layeska, perdida en la sorpresa de aquella marca en forma de mariposa que adorna la espalda de la niña. Por su parte y ajena a las emociones que comienzan a arremolinarse dentro de Inna, Layeska espera pacientemente para que la pelinegra la ayude a cambiarse de vestido. Pero en ese momento, Inna no puede evitar quedarse perdida en su propio mundo, manteniendo una desordenada conversación con sus emociones y pensamientos. Sus ojos están clavados en la na