Dmitry se encuentra prácticamente hundido contra la silla, misma que por primera vez en todo este tiempo le parece demasiado estrecho para su cuerpo y no hace sino incrementar su sensación de opresión. Su respiración se ha tornado profundamente pesada y sus ojos se muestran cargados de un mar de emociones contenidas.
En esos largos minutos, ha escuchado cada palabra de la historia de Inna con el corazón encogido, tratando de procesar lo que ella le ha contado, mientras las imágenes de Anastasia