Sentado detrás de su escritorio, Dmitry se mantiene con su ceño ligeramente fruncido. Desde qué sostuvo aquel breve intercambio de palabras con Grigori durante la mañana, el pelinegro ha estado sintiendo como su día se ha tornado en uno verdaderamente pesado.
Después de lo ocurrido el día anterior al enterarse que uno de sus hombres había elegido delatarlo y trabajar para Nikolay, se había hecho la idea de cuidar a Inna de cualquier intriga que estuviera formando El bastardo de su medio hermano,