Si las miradas mataran, estaría hace mucho tiempo bajo tierra.
—¡Por derecho me corresponde la presidencia! —detengo mi partida, vuelvo de nuevo la mirada hacia él y rio a carcajadas, me burlo con descaro de su frasecita gastada.
—Me recuerdas por favor ¿Cuánta es la diferencia que tenemos de edades? —cuento con los dedos como si no lo recordara—cinco años mi queridito hermano menor. A diferencia de ti, nací dentro de una familia, mi padre y mi adorada madre, estaban casados y así fue hasta qu