—Déjame mostrarte algo—la tomo de la mano y la llevo hasta el segundo piso, nos detenemos frente a una puerta de una de las habitaciones. —Debes saber que al ver esto, no habrá vuelta atrás
—¿Es algún cuarto rojo? —cómo es posible que lo diga con tanta emoción y para sumarle la picardía, sube y baja la cejas con sugerencia al hacer referencia al libro donde aparece dicho cuarto.
—Siento decepcionarte—al abrir la puerta, sus gestos de curiosidad cambian a sorpresa, incluso mas expresivos, como s