Despierto cuando la luz se filtra por la ventana, no cerré las cortinas anoche, abro los ojos despabilados cuando me doy cuenta de que estoy solo en la cama.
Liesel, no está conmigo, y no hay señales de ella, no se quedó, se marchó y no sé porque eso me deja un sabor un poco amargo.
Desconcertado, voy a la cocina mientras me debato entre llamarla o enviarle un mensaje, sin embargo ¿Qué le diría? todo lo que se me ocurre suena a reproches.
Sería ridículo, el trato es acostarnos y ya. No era su r