El sol se sumergía en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos cálidos mientras la mansión Maxwell se sumía en una quietud momentánea. Mervin Maxwell, decidido a recuperar el corazón de Olegda, ideó un plan audaz para acercarse a ella. La mansión, con sus pasillos elegantes y sus habitaciones impregnadas de historia, se convirtió en el escenario de una intrincada danza entre el pasado compartido de Mervin y Olegda.
En el amplio jardín, Mervin, con el torso semidesnudo, realizaba ejercicios vigor