Olegda sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar las palabras del detective. ¿Cómo podía ser que alguien de la empresa estuviera involucrado en su vigilancia? ¿Y qué tenía que ver GUT Corporation en todo esto? Las preguntas se agolpaban en su mente, sin encontrar respuestas claras.
—¿Qué sugieres que hagamos ahora? —preguntó Olegda, sintiéndose más perdida que nunca.
El detective se recostó en su silla y suspiró, pensativo.
—Creo que necesitamos seguir investigando. Necesitamos descu