El Comisario Gutierrez sintió la urgencia de contactar a su hermano Andrés tan pronto como tuvo claridad sobre la situación. Marcó su número con dedos temblorosos, esperando que Andrés estuviera disponible para hablar. Después de unos segundos de espera angustiosa, Andrés finalmente respondió la llamada, su rostro llenando la pantalla de la videollamada.
—¡Andrés, necesito que escuches esto! —exclamó el Comisario, sin preámbulos, su voz llena de urgencia.
Andrés, notando el tono preocupado de