No quería ver a ese idiota.
Cómo una idiota, estaba acostada en la cama pensando en él, en lo que estaría haciendo. ¿Aún estarían cenando? ¿Se llevaría a Mónica a su cama? ¿Están en una relación?
Él me dijo que era su mano derecha. Pero la manera en que ella lo veía, como él me abandonó en un momento tan apasionado para cenar con esa arpía. Todo me daba tan mala espina.
Al mirar el reloj de la mesita de noche, vislumbré los números rojizos. Once y media de la noche.
A este paso, no dormiría