Un escalofrío recorrió mi cuerpo, las mariposas abriéndose paso en mi estómago. Sus labios no jugaban, tomaban, reclamando mis labios como suyo, mordiendo mi labio inferior. Sus manos se enredaron en mi cabello, inclinando mi cabeza hacia atrás para profundizar el contacto. Y yo, contra todo lo que mi mente gritaba, me dejé llevar.
El mundo desapareció. Los flashes, las preguntas, el miedo, la rabia, el odio. Todo se desvaneció ante el calor de su boca, la firmeza de sus labios, la forma en qu