La sala del trono digital en la cima del Eje era un espacio de una elegancia fría y geométrica.
El Director Thorne permanecía de pie, rodeado de pantallas translúcidas que mostraban el despliegue de las fuerzas de Némesis en todo el continente.
Su presencia era un insulto a la supervivencia; mientras el resto del mundo se pudría en el óxido, él vestía seda y acero pulido.
Thorne dijo Valeria, su voz cargada de un odio que había cultivado durante años. El perro faldero de Sebastián. Pensé que