El horizonte norteño, que solía estar coronado por los picos blancos de los Alpes, se tornó de un color gris metálico. No era una tormenta de nieve; era una nube sólida de millones de micro-unidades de asimilación.
El zumbido, un sonido agudo que vibraba en los dientes, precedía a la plaga. Némesis no buscaba una batalla de honor; buscaba el desmantelamiento atómico de la vida orgánica en el valle del Génesis.
Sebastián, de pie en la barricada de barro y madera que habían construido los colono