El puerto seco de Valencia servía como una base de operaciones austera pero eficiente mientras los restos de Montes Group se reorganizaban tras la demolición de su búnker en Galicia.
Valeria Miller permanecía sentada frente a un conjunto de pantallas portátiles de alta resolución, ignorando el persistente dolor en su columna vertebral que los médicos atribuían a la fatiga nerviosa tras años de inmovilidad.
La realidad la golpeaba con la frialdad de las cifras rojas y los informes de inteligen