El Túnel Lincoln, que alguna vez conectó Manhattan con Nueva Jersey, era ahora una garganta de hormigón llena de esqueletos de coches antiguos y cables de fibra óptica que colgaban como telarañas.
En la boca del túnel esperaba el "Acorazado de Hierro": un antiguo camión de transporte militar, reforzado con planchas de acero oxidado y equipado con un motor de combustión masivo que rugía con el hambre de un animal prehistórico.
No tiene GPS, no tiene conexión inalámbrica y hace más ruido que un