—¡Es su esencia, Lia! ¡Pero si lo abres, no habrá vuelta atrás! ¡Te convertirás en el nexo permanente!
Atrapé el frasco en el aire. Dentro, un humo violeta bailaba con una lentitud hipnótica. Era el último fragmento del alma de Selene, la verdad que ella se llevó a la tumba.
Kael, viendo lo que tenía en la mano, se olvidó de Damián y cargó hacia mí con su lanza de luz.
—¡No te atrevas! ¡Ese poder me pertenece por derecho de nacimiento!
Damián interceptó a Kael en el aire, derribándolo c