Mundo ficciónIniciar sesiónAbrí la puerta del estudio y me encontré con el resto. Clío estaba inquieta, y no era para menos; en sus ojos se reflejaba la confusión de encontrar algo tan inexplicable sobre su propia familia. La abuela, de pie junto a la ventana, parecía más tranquila, pero al mismo tiempo, su mirada estaba cargada de urgencia. Gloria corrió al lado de David con sus hijas, y pude ver que también había llegado mi suegro Martín.







