179. LA VISITA POR LA NUEVA EMPRESA
Las emociones se agitaban dentro de mí como un océano en plena tempestad, mientras mi razón intentaba procesar lo que había hecho. Me refugié en la intensidad de aquellos ojos, en la seguridad de sus brazos, que parecían diseñados para cargar con mi tormento. No lo conocía, pero era exactamente lo que necesitaba en ese instante, el único resquicio de calma en mi mundo reducido a cenizas.
Tomamos las llaves y los documentos antes de salir del despacho. Por el camino hacia la camioneta, Clío sa