178. LA EXTRAÑEZA DE LEONARD
Sigo mirando a Brayan más detenidamente. Claro que le sucede algo muy grave por la manera en que me entrega todo precipitadamente. En verdad, aunque somos rivales en todo, no me imagino estar en su posición. El día del almuerzo en el restaurante pude ver que adoraba a las dos niñas que crió como si fueran suyas. Debe haber sido un golpe terrible enterarse de que no lo eran. Sin embargo, su urgencia por dinero me intriga.
—Muchísimas gracias de nuevo, Leonard —repite una vez más Brayan—. Ahora