Mundo de ficçãoIniciar sessãoAsintió y avanzó un poco más, hasta quedar frente a la mesa. Se detuvo un momento, mirándome fijamente.
—Es buena idea. Por favor, ¿puedes alcanzar mi bolso en la cocina? Deja que termine de tomarme el café, lo necesito. ¿Quieres uno? —pregunté con amabilidad.—No, ya tomé en la cocina, cariño —dijo enseguida—. Espera aquí, toma con calma tu café, ya te alcanzo el bolso.






