Mundo de ficçãoIniciar sessãoDavid se pasó una mano por el cabello. Tenía esa expresión que siempre ponía cuando estaba a punto de explotar: las cejas fruncidas, la mandíbula tensada y una mirada que se dividía entre incredulidad y frustración.
—Los seguros de vida de nuestros padres, más el del auto, son millonarios, hermano —le confesé, mostrando la prueba—. Nunca quise utilizarlos porque sentía que estaba lucrando con s






