Mundo ficciónIniciar sesiónAquellas palabras se quedaron suspendidas entre nosotros, provocando una herida que ninguno de los dos sabía cómo cerrar. El corazón me martilleaba con fuerza contra el pecho, pero tragué saliva y aparté la mirada, incapaz de sostenerla por más tiempo.
—No lo sé, Clío —respondí al fin, sabiendo que era una respuesta insuficiente, pero era lo único que podía decir con honestidad—. Podría






