Auren
La verdad es como una daga. Puede protegerte o puede matarte, dependiendo de quién sostenga el mango. Y yo, que había pasado mi vida entre sombras, sabía que ahora sostenía un arma demasiado afilada.
El pasadizo secreto tras el tapiz de la sala este era más estrecho de lo que recordaba. Las paredes de piedra parecían cerrarse a mi alrededor mientras avanzaba con la antorcha en alto, iluminando apenas unos metros por delante. El aire olía a humedad y a secretos antiguos.
—¿Estás segura de