Hernández en su habitación repasaba lo sucedido en su oficina, recordó cada diálogo cada prueba hecha añicos y casi pudo imaginar la sonrisa burlona de Claudia a la que un día se atrevió a retar “te crees muy lista porque sabes leer, podrás leer desde Aristóteles hasta terminar el alfabeto completo, puedes memorizar todos los casos que han pasado por aquí y no llegarás nunca a ser lo que soy” no, no fue como él quizás fue mucho más, ella no necesitó un título para hacerlo retroceder. Maldita mu